Fofisano: ¿Las modas afectan a los niños?

Fofisano: ¿Las modas afectan a los niños?

¿Fofisano? Últimamente está de moda que se pongan de moda ciertas palabras, viva la redundancia. Una de las que más renombre está alcanzando últimamente es “Fofisano”. O lo que es lo mismo, una oda al cuerpo natural. En definitiva, huye del gimnasio (y también de una alimentación equilibrada).

Aprendizaje social

Los niños tienden a absorber lo que ocurre a su alrededor, muchas veces no siendo conscientes de lo que para ellos supone o supondrá en un futuro. Bandura propuso en esta línea lo que él llamaba “aprendizaje vicario”. Dicho aprendizaje refiere a la adquisición de conductas a través de la observación de las mismas. Bien conocidos son los experimentos que se llevaron a cabo sobre ello, representados en el muñeco bobo y el payaso real. Así, se descubrió cómo los niños imitan conductas que observan en los adultos pese a que no sean adecuadas.

El caso del “Fofisano”

Supongamos entonces que, debido al auge de esta moda del “fofisano”, el niño empieza a tener contacto con personas (entre ellas su padre) que muestran orgullosas los kilos de más… Por lo tanto, alaban una dieta elevada en carbohidratos y grasas, alcohol y con un déficit de ejercicio bastante acusado. De acuerdo con Bandura, el niño relacionaría que el consumo de determinados alimentos y por ello la aparición de grasa localizada con consecuencias positivas (reconocimiento social). Y claro está, que cuando alguien observa que una conducta tan sencilla como es consumir más alimentos grasos y realizar menos deporte tiene grandes consecuencias… ¿Quién no quiere que las revistas hablen de lo atractivo que es? Es más que probable que vaya a comportarse de ese modo.

El caso de Francisco

Para retratar lo que les ocurre a los niños que normalizan el sobrepeso, hablaremos de Francisco. Francisco, es un niño de nueve años que pesa bastante más de lo que es adecuado para su edad. Le gusta jugar con sus compañeros, pero últimamente le cuesta más de lo que debiera. Sus familiares desde hace un par de meses le dicen que está “fuerte”. En ocasiones él se abala a sí mismo por eso, pero siempre con una sonrisa amarga.

Ha intentado escudarse en esta nueva moda del “fofisano”, sin mejorar sus hábitos alimenticios. Cada vez realiza menos ejercicio y escoge actividades solitarias antes que grupales y activas, porque siente que no es capaz. Hasta hace unos meses Francisco intentaba mantenerse en forma y no comer demasiados dulces, pero ahora con la excusa de que está bien ser un “fofisano”, ha dejado de esforzarse y con el aumento de peso, han aumentado sus inseguridades.

Llegados a este punto cabe valorar si realmente merece la pena tanta repercusión y alabanzas hacia el “fofisano”, más aún con pequeños de por medio. ¿Dónde quedó la alimentación variada y el ejercicio moderado? Si todos estamos de acuerdo en que los extremos no son buenos, ¿por qué nunca lo aplicamos a la nutrición?

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